Diferencias entre tinte con amoníaco y sin amoníaco
Si trabajas en peluquería, sabes que una de las preguntas más habituales en el salón es: “¿Este tinte lleva amoníaco?” o “¿Es mejor uno sin amoníaco?”. Y la respuesta, como casi todo en coloración profesional, es: depende. Hoy en día existen diferentes tipos de tintes profesionales, cada uno con características, resultados y duraciones distintas. Conocer bien estas diferencias no solo te ayuda a elegir el producto adecuado, sino también a asesorar mejor a tus clientes y mejorar la calidad de tu servicio.
Tipos de tintes profesionales más utilizados en peluquería
Antes de entrar en el eterno debate del amoníaco, es importante entender qué tipos de tintes profesionales existen:
Tinte permanente
Es el más utilizado en peluquería profesional. Actúa en profundidad, permite aclarar, cubrir canas al 100 % y ofrece una larga duración.
Tinte semipermanente
No aclara el tono natural y se va perdiendo progresivamente con los lavados. Ideal para cambios suaves, matices o mantenimiento del color.
Tinte demipermanente
Un punto intermedio: más duradero que el semipermanente, pero menos agresivo que el permanente. Dentro de estos grupos es donde encontramos la gran diferencia: tintes con amoníaco y tintes sin amoníaco.

Tinte con amoníaco: qué es y cuándo usarlo
El amoníaco ha sido durante años el ingrediente clave en la coloración profesional. ¿Por qué? Porque abre la cutícula del cabello, permitiendo que el pigmento penetre en profundidad.
Ventajas del tinte con amoníaco
- Mayor poder de aclaración.
- Cobertura total de canas.
- Resultados intensos y duraderos.
- Ideal para cambios de color radicales.
Si necesitas subir varios tonos, cubrir canas resistentes o garantizar una larga duración, el tinte con amoníaco sigue siendo una apuesta segura en el salón.
Sin embargo, debes tener en cuenta:
- Puede resultar más agresivo si no se trabaja correctamente.
- Puede generar rechazo en clientes con cuero cabelludo sensible.
- Requiere un buen diagnóstico previo y productos de mantenimiento adecuados.
¿Te ha pasado que un cliente quiere un rubio luminoso pero “sin amoníaco”? Aquí es donde entra la pedagogía profesional.
Tinte sin amoníaco: la alternativa más demandada
Los tintes sin amoníaco utilizan otros agentes alcalinos más suaves (como monoetanolamina u otros sistemas avanzados) para abrir la cutícula de forma menos agresiva.
Ventajas del tinte sin amoníaco
- Menor olor.
- Mayor confort durante la aplicación.
- Sensación de cabello más suave.
- Ideal para clientes sensibles o que se tiñen con frecuencia.
Este tipo de tinte es perfecto para clientes que buscan naturalidad, brillo y cuidado, sin cambios drásticos.

¿Cuáles son sus limitaciones?
- Menor poder de aclaración.
- Cobertura de cana algo más limitada (dependiendo de la marca).
- Duración ligeramente inferior frente al tinte con amoníaco.
Por eso, no es que sea “mejor” o “peor”, sino más adecuado según el caso.
Diferencias reales en resultados y duración
Aquí es donde muchos profesionales dudan, así que vamos a lo práctico:
| Aspecto | Con amoníaco | Sin amoníaco |
|---|---|---|
| Cobertura de canas | Muy alta | Media / Alta |
| Duración del color | Más duradera | Algo menor |
| Poder de aclaración | Alto | Limitado |
| Brillo y suavidad | Buena | Muy alta |
| Sensación en el cuero cabelludo | Más intensa | Más suave |
La clave está en preguntarte: ¿Qué necesita este cliente? ¿Un cambio radical o un resultado natural?
¿Qué tinte profesional elegir en el salón?
Como profesional, sabes que no existe una única respuesta válida. Lo ideal es contar con ambas opciones en el salón y saber cuándo utilizar cada una.
- Para canas resistentes, cambios de tono importantes o rubios intensos → Tinte con amoníaco.
- Para mantenimiento, brillo, clientes sensibles o primeras coloraciones → Tinte sin amoníaco.
Además, el resultado final dependerá también del diagnóstico, la técnica y los productos de cuidado posteriores.
El mejor tinte es el que se adapta a tu cliente
El debate entre tinte con amoníaco y sin amoníaco no va de elegir un bando, sino de trabajar con conocimiento y criterio profesional.
Cuando sabes explicar las diferencias, los resultados y la duración de cada tipo de tinte, el cliente confía más en ti… y el resultado en el espejo habla por sí solo. Y tú, ¿en qué casos sueles apostar por uno u otro? La coloración profesional no es solo química, es experiencia, diagnóstico y saber elegir bien cada producto.
